El blog de Ana Pardo

Paradojas

Por Domingo Romo en Lunes, 03 Febrero 2003. Archivado en Reseñas

   En un día en que me siento valiente y con ganas de resolver algunas dudas me dispongo a contestarme las preguntas que desordenadamente revolotean en mi cabeza cada vez que llega a mi la palabra "ARTE".

Lo primero que llama mi atención es el hecho de que vivimos en una época donde surgen por miles los textos, publicaciones, tertulias y expertos tratando sobre el tema, y ante ello llega a mi otra palabra: "Paradoja". Cuanto más se habla de Arte, más confundidos estamos acerca de lo que supone; ¿todo es Arte? ¿porqué no? ¿Quién establece los límites?. En la época de la libertad uno no es libre de definir el Arte porque una definición supone poner unos límites y a cada uno, a cada experto le interesan unos límites; al que está al servicio de una publicación vanguardista y ultramoderna le interesará una definición que tienda al todo vale, al criticar la figuración por encontrarla trasnochada, querrá ser tan progre que incluso cambiaría el cielo por el infierno con tal de cambiar, defendería un cubo de pintura tirado a ciegas con tal de venderlo aunque en su fuero interno se muriese por colgar un Rembrandt en su casa. Al que defienda los intereses de una colección de pintura del siglo XVIII o XIX nos diría que era el verdadero arte, que hoy el oficio se ha perdido, etc.
    Disquisiciones todas de cafetín por cuanto que la Pintura lleva 30 siglos definida con palabra y obra. Pero la verdadera paradoja de todo esto es que nos han convencido de que el público necesita un guía para ver una pintura, aprendemos Pintura de oído, así si oímos que una pintura es muy buena nos lo parece y si podemos pagamos por esa firma. Lo mismo ocurre si una obra ha sido atribuida a un pintor célebre: para el lugar de honor, si más tarde se descubre que no era suya la obra pasa a ser de menor categoría y puede acabar en un sótano, entonces ¿puede llegar a ser malo en cuestión de un segundo una obra genial? ¿queremos la obra o el fetichismo de la firma? ¿vale lo mismo un dibujo de Rembrandt que su sucia paleta?: hoy sí porque no somos viajeros del Arte, somos turistas. Más paradojas: durante muchos años nos han estado bombardeando con los beneficios de la originalidad, nos han dicho que lo más original es Picasso y sin embargo él decía que su arte se inspiraba en el arte.

    Más paradojas: Nos razonan porqué un pintor realiza de una u otra manera una obra para luego vendernos la idea de que el arte no es algo racional. Nos cuentan que no se necesitan maestros, que contaminan, que no se supera al maestro y sin embargo muchas veces se ha despreciado al artista que no viene recomendado por un galerista, un crítico. ¿Es libre el artista? ¿Quién daría una oportunidad al artista que no se declarase admirador de Picasso? Su obra ya estaría juzgada antes de ser expuesta.

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