El blog de Ana Pardo

Actualidad artística

Por Domingo Romo en Lunes, 03 Febrero 2003. Archivado en Reseñas

Entrevista en febrero del 2003

Atardecer en San Vicente

¿Si tuvieras que definir de manera concisa la sensación que te produce el estado actual de las cosas en el mundo del arte en qué aspectos te detendrías como lo más importantes?

    La primera sensación es la de multiplicidad pero no unida a grandes posibilidades sino a una especie de "horror vacui" agobiante y con varias vertientes:

1.      Intoxicación en cuanto a la gran cantidad de "artitas" y "obras artísticas" que se denominan como tales bajo el amparo de la definición de Umberto Eco de que "arte es todo lo que el hombre llama arte". Esto que puede considerarse como una invitación a la libertad puede convertirse también, como así ha sido, en un paraíso para los pseudo artistas y un látigo hiriente para los que poseen sensibilidad artística tanto si son artistas o si son amantes del arte.

2.      Falta de honestidad por parte de los artistas y de los que los rodean convirtiendo el Arte en un fenómeno exclusivamente comercial y de inversión, dejando al lado cualquier aspecto de trascendencia humana. Esto ha derivado en la cotización altísima de determinadas obras por haber sido atribuidas a un determinado artista; si el experto cambia de parecer y decide que la obra es "falsa" entonces no vale nada; pero ¿qué significa que es falsa? ¿que no es artística?, no, porque no se sabe en qué consiste esto. Significa que no es de una determinada marca comercial o empresarial, siendo por ejemplo el caso de la "Empresa Van Gogh" que no valía nada en vida del mismo pero que gracias a un buen marketing su calidad artística fue revalorizándose a la par que su valor comercial, los críticos en su día no vieron el negocio y no lo consideraron arte, hoy sí han visto el negocio transmutando sus nuevos valores comerciales a sus cualidades artísticas. De este modo y obviando por un momento la verdadera calidad de Van Gogh nos damos cuenta que, salvo para esa parte ya consagrada por los centenarios,  el verdadero motor que otorga "calidad" a una obra  lo encontramos en la caprichosidad de una "élite" que decide quién y quién no tendrá valor económico. Si bien es cierto que el arte creció supeditado por estructuras de mecenazgo, la clase social que regentaba la moda artística nunca perdía la perspectiva ni los valores artísticos. En el pasado, para que un artista pudiera vivir descuidadamente de su obra la primera condición (sine quanon) era mostrar maestría en su labor; alcanzado este nivel la habilidad de congraciarse con aquellos que ostentaban el poder era la etapa que le otorgaría mayor o menor status social. Hoy el propio artista carece de honestidad puesto que no admite sus carencias, no reconoce a sus maestros y es tan orgulloso que pretende hacernos creer que pinta un cuadro con fondo negro y un punto blanco porque ya ha superado a Velázquez; yo digo que el que promueve y defiende esto en realidad no es un amante del arte, ni siquiera alguien a quien no le importe el arte pienso que es alguien que odia el arte porque si no, no se comprende la defensa de argumentos que se desmoronan sólo con visitar un buen museo.

3.      Saturación  de imágenes; tenemos a nuestro alcance tal cantidad de estímulos visuales y de obras que nos presentan que no nos concedemos el tiempo necesario para que nos comuniquen lo que quieren comunicar, la pintura necesita un cierto tiempo para que recorramos esos ritmos visuales que se nos proponen al igual que la música necesita unos tiempos para ser ejecutada, hoy vemos pintura como si escuchásemos sinfonías a mil revoluciones, quizá esa falta de tiempo haya conducido a que la propuesta sea tan simple, quizá si fuese más compleja no tendríamos tiempo de detenernos a descubrirla.

4.      La gran paradoja del arte actual. En el mundo racional se defiende por el hombre racionalista que el arte no pertenece a la razón, no tiene porqué tener fundamentos técnicos y es fruto de lo irreflexivo e inconsciente ¿Será por ello que han puesto en EEUU a los chimpancés a pintar y encuentran que lo hacen muy bien? ¿Sería hoy capaz un crítico de diferenciar la obra de un chimpancé de la de un humano progre y moderno? ¿Sería capaz un experto en Arte contemporáneo de colocar correctamente un cuadro de la pared si el artista no le dice las coordenadas de lo que va arriba y abajo? ¿Si el arte es un medio de expresión porqué nos lo explican?¿Si no es un medio de expresión qué es? ¿decoración?

5.      Falta de contenido en el más puro sentido expresivo ya que muchas obras actuales pretenden que gracias a la descontextualización de determinados objetos (véase una cama en una sala de exposiciones, etc.) se produce una reacción en el observador, ello es cierto pero ¿es esta reacción artística? ¿no nos produce también una reacción un incendio o la visión de un insecto y no por ello se convierte en Arte? ¿tendría que suceder lo anterior en una sala de A.R.C.O. y con el beneplácito de los críticos se convertiría en artístico?.

    Yo no pretendo dogmatizar el entorno o el ámbito artístico, siempre defenderé la libertad y el derecho que tiene todo aquel que sienta deseos de enfrentarse a la actividad creadora, lo que si pretendo es que los que desarrollan su libertad bajo el cajón de sastre del vanguardismo, de expresionismo abstracto y otras denominaciones no traten de encumbrarse a sí mismos diciendo que ese es el único camino, que su arte sí responde a la sociedad actual, que no son comprendidos aunque tienen el amparo de casi todas las instituciones “comerciales”, que no traten de tirar por tierra a aquellos artistas que buscan otras formas,  otras bellezas y otras raíces.

    Pido honestidad artística, el asombro ante una obra no es la garantía de la calidad de la misma, también tendríamos asombro si comprásemos una novela de 500 páginas y todas estuvieran en blanco, o en rojo, o con la misma palabra repetida, etc,. ¿Sería una errata o error de Imprenta? O ¿sería la última ocurrencia del poeta expresionista-abstracto que ha superado a Cervantes?, lo que está claro es que si hay un buen motivo económico para defender esta última hipótesis surgirá varios críticos que defenderán a ultranza este alarde poético y nadie dirá nada porque si lo hiciese parecería ignorante a ojos de los demás, insensible y sobre todo carente de todo vestigio de modernidad, y en este país somos muy muy modernos.

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